Siempre vuelvo a ti, pese al tiempo y pese a las vueltas del camino.
El amor te hizo eterno e infinito, escondido entre las piedras. Te lleno de talentos que no tienes y de besos que nunca serán míos.
Espero una noche poseerte y luego dejarte, que dudes de lo que haga y de lo que haces y que sientas fría tu cama al buscarme por instinto.
Que no entiendas nada, por una vez tener la mano ganadora.